viernes, 5 de junio de 2009

Carta.

Te quiero.
Quiero que, ante todo, tengas eso claro. No quise dejarte, no voy a olvidarte y nunca te abandoné. Quizás ni siquiera sepas quien soy, quizás esta carta se pierda en el tiempo antes de llegar a ti.
Quiero que sepas que me hubiera gustado mucho estar ahí para ti. Compartir contigo tu primer cumpleaños, tu primera bicicleta, o tu primer amor.
Pero las estrellas están siempre en el cielo. Aunque la noche no sea clara y tu no las puedas ver, están ahí. Siempre. Y yo también. Me gustaría que pensases en mi como en una estrella, como lo que siempre fui y siempre seré. Tuya.
Puede que alguien te haya hablado ya de mi, y puede que me odies, pensando que te dejé porque no te quería. Pensar en esto me desgarra por dentro, y el dolor es insoportable. Por eso escribo esta carta, porque no soportaría pensar que no me quieres, que me odias por algo que ni siquiera ocurrió realmente.
Probablemente te estés preguntando por que ahora, por que no mucho antes, ahorrando toneladas de dolor para ambos.
Simplemente quise esperar a que pudieras entenderlo bien. A que pudieras comprender que, cuando escribí esto, tú aún no habías nacido. Pero lo harías. Sabía que lo harías. No estaba dispuesta a permitir que te marchases sin haber llegado todavía. Sin ver el mundo, sin sentirlo, sin tocarlo. Aunque yo no fuera a estar ahí para acompañarte.

Ahora que sabes esto, solo espero que tu punto de vista cambie, y que no me odies por alimentar tu vida dando la mía a cambio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario